O Cebreiro, un balcón sobre el Camino

 panoramica Cebreiro

La aldea de O Cebreiro, acariciada por el frío viento de invierno, reúne en unas cuantas calles de piedra húmeda y niebla todos los elementos necesarios para convertirse en uno de esos enclaves inolvidables para cualquier peregrino que se dirija a Santiago a través del Camino Francés. Es sin duda uno de los pueblos icónicos de la ruta jacobea, punto de inicio para muchos caminantes y balcón privilegiado, a 1.293 metros de altitud, desde que el que deleitarse con los espectaculares paisajes de la Serra dos Ancares. Un lugar con historia y arquitectura propias en el que tampoco falta la magia de la leyenda.

Uno de los principales atractivos de O Cebreiro son sus características pallozas; viviendas de base elíptica construidas con grandes piedras y culminadas por un enorme tejado de paja. Estas construcciones singulares, pensadas para resistir los duros inviernos y en las que convivían personas y animales, han estado habitadas hasta no hace muchas décadas. En la actualidad son un elemento histórico y etnográfico que podréis visitar, ya que alguna ha sido reconvertida en un pequeño museo.

palloza Cebreiro

En O Cebreiro encontraréis uno de los monumentos más destacados (y más fotografiados) del Camino: el santuario de Santa María la Real, una iglesia prerrománica del siglo IX en la que se expone un cáliz que para algunos autores es el mismísimo Santo Grial. Cierto o no, el santuario gozó de la protección dinástica. Ya en 1.072 el rey Alfonso VI invitó a monjes franceses de la orden de Cluny a hacerse cargo de él. Su lugar de procedencia, la ciudad de Aurillac, sirvió para dar nombre a otro de los edificios míticos de O Cebreiro; la hospedería de San Giraldo de Aurillac, que está en funcionamiento desde el siglo XI.

Ya en el terreno de lo mágico, tan inherente al Camino de Santiago, la leyenda intenta refrendar la teoría del Santo Grial de Galicia. Se dice que en torno al año 1.300 un vecino de la cercana aldea de Barxamaior acudió a oír misa en medio de un fuerte temporal de viento y nieve. El cura se burló del exceso de fe de este hombre y en ese momento la hostia que estaba consagrando se convirtió en carne y el vino en sangre. Es el milagro de O Cebreiro.

iglesia Cebreiro

Rodeados por la magia, la leyenda y la historia, muchos de vosotros comenzaréis en O Cebreiro vuestra ruta hacia Santiago. La primera etapa del Camino Francés en territorio gallego os llevará desde allí hasta la localidad de Triacastela. Son 21 kilómetros con un nivel de dificultad medio-alto que se caracterizan por sus pronunciados ascensos y descensos. No en vano, en esta etapa os espera el punto más elevado del camino; el Alto do Poio, con sus 1.370 metros. Antes de tocar la cima, deberéis pasar también por el Alto de San Roque, donde está la famosa estatua del peregrino medieval que parece avanzar contra el viento. Continuaréis por un itinerario salpicado por iglesias típicas de la zona, de piedra y austero estilo románico, bellos paisajes y pequeños pueblos donde podréis encontrar con facilidad bares en los que reponer fuerzas.

Antes de llegar al fin de la etapa, os aguardan 6 kilómetros de  pronunciado descenso hasta Triacastela. Un merecido respiro antes de continuar el Camino por la tierra de los castros.

estatua peregrino Cebreiro

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