Arzúa, donde el Camino deja buen sabor de boca

Queso arzua ulloa 2

Tierra de buen queso, destino verde y pórtico de Compostela. Así se define Arzúa, la última población con entidad propia por la que pasaréis antes de vuestra llegada a la Plaza del Obradoiro. ¡Faltan sólo dos etapas!

La penúltima tiene su comienzo en una de las calles más bonitas de esta localidad, la del Carmen, que os recibirá con su pavimento empedrado y flanqueado por los soportales de casas antiguas y bien conservadas. Desde allí tendréis por delante 19 km hasta llegar a vuestro próximo destino: O Pedrouzo. La etapa es cómoda, con un perfil suave y bastante asequible. Ya que no os exigirá demasiado esfuerzo físico, os invitamos a recrearos con la belleza de un paisaje típicamente gallego, con sus valles verdes, extensos maizales en verano y decenas de riachuelos, muchos de los cuales tendréis que cruzar. A medida que avancéis, casi siempre por pistas bien cuidadas y de terreno llano sin asfaltar, advertiréis otra de las características del rural de Galicia; la sucesión de casas desperdigadas y la proliferación de bosques de eucaliptos que, lejos de la belleza de los robledales, siempre os proporcionarán aire fresco y buena sombra.

La etapa Arzúa – O Pedrouzo es un río constante de peregrinos. Aunque no resulta molesto, sí os veréis obligados a renunciar a la tranquilidad de la que habéis disfrutado en otros tramos del Camino. La proximidad de Compostela y la confluencia de diferentes itinerarios en poblaciones anteriores hacen que el trayecto pueda estar masificado en los meses de verano. En la segunda parte del recorrido deberéis ser especialmente prudentes, pues tendréis que cruzar en varias ocasiones la carretera nacional o circular en paralelo a ella.

Etapa Melide - Arzua

Al margen de estos pequeños inconvenientes, no tendréis ningún tipo de problema para encontrar todo tipo de servicios. Tampoco en Arzúa, una localidad en la que en los últimos años han crecido los negocios enfocados a la atención al peregrino.

Esto nos da una idea de la estrecha vinculación entre la ruta jacobea y Arzúa, por donde no sólo pasa el Camino Francés sino también el Camino del Norte. De hecho, el propio origen de la localidad está en el auge de las peregrinaciones durante la Edad Media, que hizo nacer en esa encrucijada de caminos una aldea entonces bautizada como Vila Nova (Villa Nueva), según recoge el Códice Calixtino.

Arzúa tiene incluso su propia leyenda del peregrino. Cuenta que alrededor del año 1.000 un caminante andrajoso que había hecho noche en la villa para protegerse de salteadores y maleantes acudió a primera hora de la mañana a un horno de pan para pedir un trozo que llevarse a la boca. La ama de la casa lo despachó con malos modos y el peregrino probó de nuevo suerte en otra tahona que se encontraba unos pasos más adelante. Los dueños le hicieron pasar para calentarse, le dieron un bollo de pan e incluso fueron a buscar algo más de comida para el peregrino. No obstante, al regresar pudieron comprobar que el caminante ya no estaba. Más tarde, cuando llegó la hora de retirar el pan del horno, los dueños de la primera panadería vieron como todos sus bollos se habían transformado en piedras. Sin embargo los de la segunda se habían convertido en oro. Son muchos los que dicen que era el propio Santiago Apóstol el que pasaba aquel día por Arzúa…

Lo que está claro es que ese misterioso peregrino todavía desconocía unos de los manjares de Arzúa, por el cual es conocida en toda Galicia y buena parte de España: el queso. Las crónicas del siglo XIX ya destacaban las excelencias de este producto elaborado artesanalmente con leche de vaca y que en 1.995 fue reconocido con la Denominación de Origen Arzúa-Ulloa. Posee además la calificación de Producto Gallego de Calidad. Desde hace 41 años todos los primeros domingos del mes de marzo Arzúa celebra una fiesta para exaltar este producto, que se ha convertido en un símbolo para la localidad. No intentaremos explicaros aquí el placer que supone para los sentidos la degustación de este queso. Simplemente os recomendamos que no abandonéis Arzúa sin haberlo probado. Estamos convencidos de que el recuerdo de su buen sabor os acompañará hasta la meta final.

Foto Arzua

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